Idearon un software para que se exprese un chico que no puede hablar ni moverse
Afectado por una enfermedad congénita, el adolescente de 12 años se comunicaba con un aparato que le permitía transmitir diez conceptos. Ahora puede escribir sus propias oraciones
Alumnos de la Escuela Técnica N° 6 de La Matanza crearon un programa de computación para que un chico de 12 años -que, por una deficiencia congétina, no puede hablar ni mover las piernas ni los brazos- se comunique con sus padres, amigos y maestros.
El proyecto surgió a partir de un pedido que las maestras de la Escuela Especial N° 507, de ese distrito, les hicieron a los docentes del área de informática del mencionado colegio técnico.
"David Albarracín padece una deficiencia física de nacimiento que sólo le permite mover la cabeza. Pese a esto, tiene un desarrollo intelectual normal para un chico de su edad. Su problema es que no puede hablar", dijo, en diálogo con LA NACION, Sonia Bernasconi, docente y fonoaudióloga.
"A mediados del año último -continuó- nos reunimos con los maestros del colegio técnico. Entonces les preguntamos si podían crear un programa de computación que le permitiera a David comunicarse con otras personas."
Fue así que los alumnos de 1º a 3er. año del polimodal-de la especialidad informática- comenzaron a trabajar en el proyeto. Primero realizaron una serie de entrevistas con los padres y maestros de David. Luego buscaron información sobre programas de computación destinados a personas con problemas físicos.
"David sólo podía comunicarse a través de un aparatito electrónico. Era un equipo con luces, imanes y dibujos, muy limitado. Al mover la cabeza, sonaba una chicharra y una luz marcaba un ícono. El sistema le permitía manifestar, apenas, diez expresiones", recordó Víctor Viegas Barrios, uno de los profesores de informática que participó del proyecto. Y añadió: "Cuando esto sucedía, las maestras y compañeros de David intentaban interpretar lo que quería decir. Nosotros nos basamos en el funcionamiento de este equipo para crear el programa de computación y nos propusimos hacer algo mejor".
Parlex
Durante seis meses los alumnos trabajaron en el proyecto al que denominaron Parlex. "Luego de discutirlo entre todos decidimos llamarlo Parlex, por el término parlar, hablar", explicó Matías Palacio, alumno de tercer año.
Según Viegas Barrios, al ver el equipo que utilizaba David, los chicos de la escuela técnica pensaron que los diez dibujos le limitaban la comunicación.
"Nos propusimos hacer 50 íconos de los cuales, finalmente, quedaron 48. Empezamos primero con una investigación sobre íconos y frases que frecuentemente utilizamos al hablar", indicó el docente.
El programa estuvo listo en noviembre último y David lo pudo probar durante el verano.
El sistema tiene tres funciones, por las cuales el muchacho puede expresar frases -que luego son emitidas por los parlantes de la computadora-, hacer cuentas y armar sus propias oraciones en una abecedario virtual.
"La primera función está integrada por 48 íconos. Cada uno tiene una frase asignada. El cursor se desplaza automáticamente por cada símbolo. Cuando David advierte que está sobre el ícono que traducirá lo que él quiere decir, da un golpe de cabeza sobre una interfase adaptada a un mouse y la frase fluye a través de los parlantes de la PC ", explicó a LA NACION, el jefe de talleres del área de informática, Héctor Frezetti.
Además de los íconos, el programa cuenta con una calculadora que le permite a los docentes enseñarle a David sumas, restas y multiplicaciones.
El abecedario
La tercera función del sistema está integrada por un abecedario ordenado de acuerdo con las letras que se utilizan con frecuencia en una conversación.
"Jimena y otros alumnos de segundo año leyeron varios libros de literatura y contaron una por una las letras que aparecían en ellos. Luego crearon una bases de datos. Sobre estas estadísticas armamos un abecedario, colocando primero las letras más usadas en nuestra lengua", precisó Viegas Barros.
El programa fue presentado en la Feria de Ciencia que se realizó el año último. A partir de entonces la escuela técnica de La Matanza recibió mucho pedidos para llevar el sistema a otras instituciones y colegios especiales, donde asisten a chicos con problemas similares.
"David se entusiasmo con este programa. Durante el verano lo utilizó relativamente poco. Pero ahora lo usa diariamente . Ha logrado destacados avances en su comunicación y, ahora, los alumnos que participaron del proyecto están mejorando el programa", dijo la madre del chico, Ida Rexius.